domingo, 27 de junio de 2010

por mi ser marchito

Un día temprano salí a ver los rayos del sol,

Note que las florcitas como antes ya no crecían,

La gran mayoría marchitas,

Eso explica la cara entristecida del sol,

Mmm, ¿en la noche la luna salía?

Si, la luna ha estado en su lugar,

Me respondió una hormiguita que como antes ya no reía

¿Entonces por qué marchitas pueden estar?

 

Un zorzal me quiso hablar,

Con su cantar me intento explicar,

Pero como necio me quede en el mismo lugar

En el lugar de las florcitas que no dejaban de marchitar.

¿Acaso la luna dejo de actuar?

No, respondió la hormiga,

Escondida entre una espiga,

Parecía que se había enfadado,

Pues su voz era de mal gusto.

 

La noche espere,

La hormiga a mi lado la dejé;

Pues la luna se atraso,

Tarde, pero por fin anocheció

La hormiga suspiro,

Pues la Luna con lágrimas gemía

¿La luna esta entristecida?

No, tan solo esta dolida,

La hormiga me resalto

Al cabo del rato la luna me observo

Y lloro,

El chillido del zorzal de lejos se escucho.

 

¿Luna que paso?

Me respondió:

Es tu culpa,

Pues tu vida es necia

Pues no ministras la vida,

Ella llora junto con mi reflejo

Y tú sigues necio

A la luna le comente:

No entiendo,

¡Entonces las flores yo marchité!

No comprendo,

Quien llora con tu reflejo.

 

El sol apareció,

El zorzal y la hormiga llegaron a mi lado

El llanto en mi ser llego,

Pues las florcitas no paraban de marchitar,

Porque mi boca cayó

Y porque necio es mi pensar.

 

Camine con la hormiga y el zorzal,

Y a ella encontré

Moribunda y triste,

Pues ya no era igual,

Ella esa frase gemía mirando al mar,

La llevé y en mi la incorporé para tranquilo caminar,

Las flores dejaron de marchitar

Y el sol y la luna dejaron atrás su triste andar

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