El viaje reflexivo
El mar canta sonatas de tristeza,
Las gaviotas danzan con la melodía de muerte intensa
Y la amistad duradera escucha la oración del mar con paciencia;
Las rocas son como los dientes y las encías
Que se aprietan tras un grito intenso
Y la amistad duradera sentada en ese sinfónico universo.
La caminata rodeando la historia de aquellos barcos que tocaron
puerto,
De aquéllos que sintieron por primera vez ese viento
Y llenaron sus pulmones de riqueza,
Pues la neblina de su incivilizada mentalidad formo esa cruel
coraza.
Cruel pasado que se refleja en el presente
Y el mar testigo del viaje de aquellos inconscientes;
Caminata larga llena de lapsos de pausa
Marcando sentencia sin mayor escusa.
El mar con su pena de pasado
Mitras la ciudad lleva su constante y penoso aullido;
Atormentados viajeros
Es lo que demuestran los rostros.
La poderosa amistad severa como juzgadora y testigo
En una escalinata viendo a un mendigo.
Todo es como una película de imágenes que se cortan
Para marcar las distintas realidades que sin saber interactúan.
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